CONECTADO NO SIGNIFICA ADMINISTRADO
La administración de tratamientos intravenosos constituye una actividad habitual en la práctica asistencial que requiere una vigilancia continuada para garantizar la seguridad del paciente. Aunque la conexión de un sistema de perfusión pueda generar una aparente sensación de seguridad, su presencia no garantiza que el tratamiento prescrito esté llegando correctamente al torrente sanguíneo.
Las interrupciones inadvertidas de las perfusiones, las obstrucciones de los catéteres, los sistemas pinzados, las desconexiones accidentales o las complicaciones locales, como la infiltración y la extravasación, pueden comprometer la administración efectiva del tratamiento y ocasionar retrasos terapéuticos o daños al paciente.
Los Infusion Therapy Standards of Practice de la Infusion Nurses Society (INS, 2024) establecen recomendaciones basadas en la evidencia para la administración segura de tratamientos intravenosos, destacando la importancia de valorar periódicamente la permeabilidad de los dispositivos de acceso vascular, vigilar el lugar de inserción y detectar precozmente posibles complicaciones.
Asimismo, el Institute for Safe Medication Practices (ISMP) advierte de que el uso de bombas de infusión inteligentes no elimina todos los riesgos asociados a la administración intravenosa. Determinados errores de configuración o problemas en los sistemas de perfusión pueden provocar retrasos, interrupciones o una administración incorrecta, incluso cuando la bomba se encuentra programada.
Por su parte, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) recomienda que los pacientes que reciben fluidoterapia intravenosa sean atendidos por profesionales competentes en su administración, monitorización y evaluación de la respuesta clínica. También destaca la necesidad de reevaluar el tratamiento intravenoso cuando el paciente es trasladado a otro entorno asistencial.
Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, estas recomendaciones refuerzan la importancia de incorporar comprobaciones sistemáticas durante la administración de tratamientos intravenosos, especialmente al iniciar una perfusión, durante su seguimiento, en los cambios de turno y en los traslados entre unidades.
Cinco comprobaciones para una administración segura;
Funcionamiento del dispositivo: verificar que la bomba esté en marcha, correctamente programada y sin alarmas, cuando se utilice.
Continuidad de la perfusión: comprobar que el tratamiento se está administrando según lo prescrito y que no existen interrupciones inadvertidas.
Permeabilidad del acceso vascular: valorar el funcionamiento del catéter y detectar signos de obstrucción, infiltración o extravasación.
Integridad del sistema: revisar conexiones, llaves, pinzas y alargaderas para identificar desconexiones, fugas o acodamientos.
Correspondencia con la prescripción: confirmar paciente, medicamento o solución, dosis, velocidad y vía de administración.
Estas comprobaciones deben adaptarse al tipo de tratamiento, dispositivo utilizado, situación clínica del paciente y protocolos institucionales.
Implicaciones para la seguridad del paciente.
La vigilancia de una perfusión intravenosa no debe limitarse a observar el dispositivo de administración. Es necesario comprobar tanto el funcionamiento del sistema como las condiciones del acceso vascular y la respuesta clínica del paciente.
La detección precoz de incidencias permite intervenir antes de que se produzcan retrasos terapéuticos, administración incompleta de medicamentos o complicaciones relacionadas con los accesos vasculares.
La seguridad no termina cuando conectamos una perfusión: continúa mientras el paciente recibe el tratamiento.
Bibliografía
Nickel B, Gorski L, Kleidon T, Kyes A, DeVries M, Keogh S, et al. Infusion Therapy Standards of Practice, 9th Edition. J Infus Nurs. 2024;47(1S Suppl 1). doi:10.1097/NAN.0000000000000532.
Institute for Safe Medication Practices. ISMP Guidelines for Optimizing Safe Implementation and Use of Smart Infusion Pumps. Horsham (PA): ISMP; 2020.
National Institute for Health and Care Excellence. Intravenous fluid therapy in adults in hospital. Clinical guideline CG174. London: NICE; 2013. Actualizada en 2017.
National Institute for Health and Care Excellence. Intravenous fluid therapy in adults in hospital. Quality standard QS66. London: NICE; 2014.

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