CONECTADO NO SIGNIFICA ADMINISTRADO La administración de tratamientos intravenosos constituye una actividad habitual en la práctica asistencial que requiere una vigilancia continuada para garantizar la seguridad del paciente. Aunque la conexión de un sistema de perfusión pueda generar una aparente sensación de seguridad, su presencia no garantiza que el tratamiento prescrito esté llegando correctamente al torrente sanguíneo. Las interrupciones inadvertidas de las perfusiones, las obstrucciones de los catéteres, los sistemas pinzados, las desconexiones accidentales o las complicaciones locales, como la infiltración y la extravasación, pueden comprometer la administración efectiva del tratamiento y ocasionar retrasos terapéuticos o daños al paciente. Los Infusion Therapy Standards of Practice de la Infusion Nurses Society (INS, 2024) establecen recomendaciones basadas en la evidencia para la administración segura de tratamientos intravenosos, destacando la importancia de valorar ...
En la práctica clínica es frecuente encontrar variabilidad en el cambio de los sistemas de infusión intravenosa . En muchos casos se sustituyen “por rutina”, sin tener en cuenta el tipo de fluido administrado. Sin embargo, la evidencia científica muestra que el contenido del sistema es el principal factor que determina cada cuánto debe cambiarse . Aplicar correctamente estas recomendaciones reduce manipulaciones innecesarias , optimiza recursos y disminuye el riesgo de infecciones relacionadas con la atención sanitaria . ¿Qué dice la evidencia? Las recomendaciones más aceptadas proceden de las guías del Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee (HICPAC) y de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) . Estas guías establecen que el intervalo de cambio de los sistemas intravenosos depende fundamentalmente del riesgo de crecimiento microbiano asociado al fluido administrado . Sistemas utilizados para sueros o medicación (sin sangre ni lípidos). Cuando los...