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¿Sabías que… el contenido del sistema de gotero determina su vida útil?


















 
En la práctica clínica es frecuente encontrar variabilidad en el cambio de los sistemas de infusión intravenosa. En muchos casos se sustituyen “por rutina”, sin tener en cuenta el tipo de fluido administrado.

Sin embargo, la evidencia científica muestra que el contenido del sistema es el principal factor que determina cada cuánto debe cambiarse.

Aplicar correctamente estas recomendaciones reduce manipulaciones innecesarias, optimiza recursos y disminuye el riesgo de infecciones relacionadas con la atención sanitaria.

¿Qué dice la evidencia?

Las recomendaciones más aceptadas proceden de las guías del Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee (HICPAC) y de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Estas guías establecen que el intervalo de cambio de los sistemas intravenosos depende fundamentalmente del riesgo de crecimiento microbiano asociado al fluido administrado.

Sistemas utilizados para sueros o medicación (sin sangre ni lípidos).

Cuando los sistemas intravenosos se utilizan para sueros o medicación estándar administrados de forma continua, y no contienen sangre ni emulsiones lipídicas, la evidencia demuestra que pueden mantenerse durante intervalos prolongados sin aumentar el riesgo de infección.

Las guías recomiendan:

  • No cambiarlos antes de 96 horas (4 días).

  • Mantenerlos como máximo hasta 7 días.

Ensayos clínicos y revisiones sistemáticas han demostrado que intervalos de hasta 7 días son seguros, siempre que el sistema no se utilice para productos que favorezcan el crecimiento bacteriano.

* Sistemas para sangre o hemoderivados.

La sangre y los productos sanguíneos constituyen un medio excelente para el crecimiento microbiano, por lo que los intervalos de cambio deben ser más cortos.

Las recomendaciones indican:

  • Cambiar el sistema tras cada bolsa.

  • Nunca superar las 12 horas (la literatura habla de hasta 24h).

Esto reduce el riesgo de contaminación y complicaciones infecciosas.

Nutrición parenteral con lípidos.

Las emulsiones lipídicas también favorecen la proliferación microbiana. Por ello, los sistemas utilizados para nutrición parenteral con lípidos deben cambiarse:

  • Dentro de las 24 horas de iniciar la infusión.

Emulsiones lipídicas aisladas.

Cuando se administran emulsiones lipídicas de forma independiente:

  • Deben completarse preferiblemente en menos de 12 horas.

  • Nunca superar las 24 horas.

Infusiones de propofol.

El propofol es una emulsión lipídica que favorece especialmente el crecimiento bacteriano.

La Food and Drug Administration (FDA) recomienda:

  • Cambiar el sistema cada 6–12 horas, según las instrucciones del fabricante.

Infusiones intermitentes.

Para los sistemas utilizados de forma intermitente, las guías internacionales no establecen un intervalo específico de cambio.

En estos casos, el sistema debe sustituirse:

  • Si se produce desconexión.

  • Si existe sospecha de contaminación.

  • Si se observa deterioro del sistema.

Mensaje clave para la práctica clínica.

El cambio de los sistemas intravenosos no debe basarse en rutinas fijas, sino en el tipo de fluido administrado y el riesgo microbiológico asociado.

En términos generales:

  • Sueros o medicación sin lípidos → 96 h – 7 días

  • Sangre o hemoderivados → tras cada bolsa (máx. 12 h)

  • Nutrición parenteral con lípidos → ≤ 24 h

  • Emulsiones lipídicas aisladas → ≤ 12 h (máx. 24 h)

  • Propofol → cada 6–12 h

Aplicar estas recomendaciones permite reducir manipulaciones innecesarias, optimizar recursos y mantener la seguridad del paciente basada en evidencia científica.

No olvides anotar en el sistema de gotero la fecha de inicio de uso.
Esto permite controlar el tiempo real de utilización y asegurar su recambio dentro del intervalo recomendado.


¿CUANDO CAMBIAR EL SISTEMA?

⚠️ Existe sospecha de contaminación del sistema:

  • Desconexiones accidentales.

  • Manipulación no estéril.

  • Contacto del extremo con superficies no estériles.

⚠️ El sistema presenta deterioro o suciedad visible;

  • Fugas.

  • Roturas.

  • Presencia de residuos o precipitados.

⚠️ Se sustituye el catéter venoso;

  • Al colocar un nuevo acceso venoso, se recomienda cambiar también el sistema de infusión.



Referencias.

  1. O’Grady NP, Alexander M, Burns LA, Dellinger EP, Garland J, Heard SO, et al. Guidelines for the prevention of intravascular catheter-related infections. Clin Infect Dis. 2011;52(9):e162-e193.

  2. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Guidelines for the prevention of intravascular catheter-related infections. Atlanta: CDC; 2011.

  3. Infusion Nurses Society. Infusion therapy standards of practice. J Infus Nurs. 2021;44(1S Suppl 1):S1-S224.

  4. Ullman AJ, Cooke M, Gillies D, Marsh N, Daud A, McGrail MR, et al. Optimal timing for intravenous administration set replacement. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(9):CD003588.

  5. Gillies D, O’Riordan L, Wallen M, Morrison A, Rankin K, Nagy S. Optimal timing for intravenous administration set replacement. Cochrane Database Syst Rev. 2005;(4):CD003588.

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